El sufrimiento y el dolor

Esta frase dicha por Siddharta Gautama (Lumbini, siglo V-IV a. C.) ―también llamado Sakyamuni- fundador del budismo, cobra importancia hoy en el campo de la neurociencia por el neurocientifico Antonio Damasio, concretamente en su libro " el error de Descartes". Este prestigioso científico, encargado del estudio de las emociones, conciencia y otros entes cerebrales, relata en una parte de su libro como un paciente con neuralgia del trigémino también conocida como Tic douloureux(esta afecta a la cara generalmente en un lado y desencadena un dolor súbito y agúdísimo, las personas afectadas quedan marcadas por el dolor toda su vida,llegando incluso al suicidio), desgraciadamente no existe medicación capaz de atajar esta alteración neuronal, la solución es una intervención, llamada leucotomía prefontal modificada(desarrollada por Egas Moniz y Almeida Lima), los resultados de esta intervención ilustran mejor que ningún otro dato la distinción entre el dolor mismo(señal sensorial directa), y el sufrimiento(emoción añadida a dicha señal sensorial. El autor del libro cita lo siguiente:
Recuerdo calaramente a aquel paciente en concreto, sentado en la cama a la espera de la operación. Estaba encogido, sufriendo profundamente, y casi inmóvil, temiendo provocar más dolor. Dos días después de la operación, cuando Lima y yo lo visitamos en la ronda de las visitas, era una persona distinta. Estaba relajad, como cualquier otra persona, y felizmente absorto en un juego de cartas con un compañero de la habitación del hospital. Lima le preguntó por el dolor. El hombre levantó la vista y dijo alegremente <<¡Oh!, los dolores son los mismos, pero ahora me siento bien, gracias>>.
Esto es un claro ejemplo de como la intervención elimino la red neuronal encargada de la emoción añadida al dolor, acabando así con el sufrimiento de este hombre. Lo sorprendente es como siglos antes de esta publicación,el jovén Siddharta de una manera menos científica dio con la clave de la diferencia entre el dolor y el sufrimiento.Y es que no solo son estos dos ejemplos claros lo que acusan esta diferencia también podemos encontrar esta clarividencia en las meditaciones de los monjes saholin durante sus exhibiciones, son capaces de generar un estado meditativo el cual disminuyen el umbral del dolor o el sufrimiento.

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