El verdugo y la ladrona

Había una vez en las praderas escandinavas un reino, donde los habitantes vivan atemorizados por Igor, un tenebroso y malvado verdugo que vivía en una angosta y fría cabaña, sólo vivía con su gato sephi, el cual no percibía el miedo que este irradiaba en los habitantes del reino. Un buen día,el reino fue atacado por una perspicaz y joven ladronzuela llamada kassi; el rey arto de innumerables hurtos y advertencias, apreso a la joven. Una vez en los calabozos de palacio, el rey y sus súbditos decidieron cual era el destino de la apuesta muchacha,el veredicto fue cortar su cabeza. Kassi, sabría que algún día su destino aguardaría en el hacha del verdugo, así que no quedo apenada al recibir triste noticia. Igor, era el encargado de mantener limpios las celdas de los presos así como la vigilancia de estos, un buen día entro como de rutina a vigilar que todos los presos seguían en su celda, Kassi como de costumbre cantaba para matar el rato, Igor fue atraído por su dulce melodía y se acercó a su calabozo, ella lo vio con esa capucha negra que sólo permitía ver sus tristes ojos, tenía el pecho descubierto y una cicatriz cerca del corazón, al parecer estaba reciente. Ella al verlo, sonrió y este, sorprendido le dijo: - Eres la primera que no se asusta al verme, puedo saber que es lo que provoca tu sonrisa-ella obvió dicha pregunta y acto seguido contesto- así que tu eres, Igor, el tenebroso verdugo del que todos hablan, déjame decirte que tus ojos no impregnan tal miedo en mi más bien todo lo contrario- kassi, curiosa, le pregunta- ¿Que te paso para que tuvieras semejante cicatriz en el pecho?- el verdugo sorprendido, giró su cabeza y con paso firme siguió su camino cabizbajo- kassi, le grito: - Nos veremos en mi decapitación, hasta entonces piénsate bien si me vas a responder la pregunta o no- Igor, sin inmutarse ante dichas palabras, prosiguió su camino. En soleada mañana, Igor se encontraba afilando su gran hacha, era el día en que kassi perdería su cabeza, ella escuchaba el ruido del afilador contra su hacha, alzo la vista entre sus barrotes y no logró verlo- Se que estas ahí, no te escondas- contesto la muchacha- Él al escuchar sus palabras dejo de sacar brillo a su hacha y se acercó a su celda- al verlo le dijo- has pensado ya que respuesta me darás a la pregunta que te hice- asombrado por tal interés, responde- no entiendo a que viene tanta curiosidad en un hombre al que todos le temen y nadie se le acerca, pero si tan entusiasmada estas, diré que esta en la naturaleza del verdugo,el cortar cabezas, es por eso que extirpé mi cálido y sensible corazón para no ver como mi hacha, quita la vida a bellas damiselas como tu, es el precio que tuve que pagar, para que mi hacha no temblara ante la preocupación, para que el sufrimiento no se anidará en cada uno de mis sueños, para no derramar cada lágrima de pena, para que la culpa no taladre mi cerebro en cada despertar, para no amar cuando el miedo te dice que cortaras- kassi petrificada, ante tal reflexión, enmudeció, el verdugo cabizbajo retorno a su tarea. Era la hora, kassi de rodillas con su cabeza puesta en el viejo tronco de los que son cortados, se presentaba a todo el pueblo, algunos ansiosos por acabar con la ladrona que tanto les había robado, otros apenados porque la vida la dejara tan pronto. El verdugo agarro su segur y en señal del rey alzo su hacha hasta los rayos del sol, en ese momento algo había cambiado de repente, su cicatriz estaba desapareciendo poco a poco, extrañado observo a kassi- esta lo miro y le dijo sonriendo- está en la naturaleza del verdugo decapitar, pero en la naturaleza del hombre amar- acto seguido el verdugo empezó a llorar, jamás se había sentido así, su corazón por fin latía. Quizás aquella ladrona, ese día robó un valioso tesoro, fue el corazón del triste verdugo. Desde aquel día ambos se retiraron a su cabaña, kassi fue perdonada por el rey, gracias a la palabra de Igor de que jamás robaría estando él a su lado, en cambio el verdugo continuo con su trabajo, esta vez su compasión sustituía su culpa, su amor sustituía el miedo, su paz el sufrimiento, por fin comprendió que en la naturaleza del verdugo no solo esta el decapitar sino también el amar. Gracias por la lectura.